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martes, 9 de abril de 2013

Por fin en África se puede ser libre.



Sobre Sida, homosexualidad y prostitución en Senegal







Coincidiendo con la celebración del Día del Orgullo, el periodista senegalés Fredéric Atayodi, que ya ha escrito aquí en otra ocasión, me envía un texto sobre una ponencia que tuvo lugar la semana pasada en la Universidad de DAkar a cargo del profesor de Antropología Cheikh Ibrahima Niang.






“Las autoridades senegalesas deben tomar sus responsabilidades para defender los derechos de homosexuales y prostitutas, capas vulnerables al VIH/SIDA, para evitar que Senegal sea un vivero de esta infección" ha sostenido el antropólogo Cheikh Ibrahima Niang, profesor de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar (UCAD) . 




«A estas alturas, no debería haber violencia, discriminación ni estigmatización en Dakar, si no se queremos que nuestro país se transforme en un vivero del VIH. Hay que dar la vuelta a la página de la homofobia», sostuvo el investigador en presencia de homosexuales y prostitutas. 





«El Estado debe intervenir y tomar sus responsabilidades. La ley que criminaliza la homosexualidad en Senegal es caduca, discriminatoria y no sirve para nada», insistió el investigador. 




Para él, esta ley debe ser revisada porque es una versión local del texto francés que de los años 40 que Senegal ha 'copiado y pegado'. «Proteger los derechos de los homosexuales no es sólo positivo para ellos, sino también para toda la sociedad», hizo ver Niang. El investigador ha insistido también en que la población que el modo de registro de las prostitutas sea revisado y su salud mejor seguida por los servicios de salud. 





Las prostitutas y los homosexuales en Senegal son víctimas de discriminación y estigmatización en todos los planos y particularmente en los hospitales, lo que constituye un obstáculo para la prevención del Sida, según el profesor Ibrahima Niang,porque interrumpen sus tratamientos contra la enfermedad. 




Según los datos científicos regularmente reconducidos desde hace algunos años, la prevalencia del Sida a nivel nacional es del 0,7% en el país, frente al 20% que se registra entre las trabajadoras de sexo y el 22% entre los homosexuales. 










Según Cheikh Ibrahima Niang. «Hay que atacar la raíz del problema, si no, corremos peligro de estar dando vueltas y decir siempre la misma cosa». Además, el investigador recuerda que ciertos homosexuales, confrontados con la violencia nacida de la homofobia, tienden a casarse a mujeres, con el fin de "protegerse y proteger a sus familias". Ibrahima Niang ha insistido sobre la necesidad de mejorar el entorno jurídico, y ha preconizado la creación de espacios «donde estas personas puedan recibir asistencia médica, porque tienen derecho". 






El Código Penal senegalés castiga «con un encarcelamiento de un año a cinco años y una multa de 100.000 a un millón de franco CFA –de238 a unos 2.380 dólares- todo acto considerado como contra naturaleza, particularmente un acto sexual entre personas lo mismo sexo. 





Información obtenida de AQUÍ

jueves, 28 de marzo de 2013

Paraisos de Senegal.

Paraisos de Senegal
 
 
 
 
 
 
 
No podíamos irnos de Senegal sin venir a conocer
la región de la Casamance. Situada en el sur occidental del país, entre Gambia y Guinea Bissau, desde el mismo momento en que llegas aquí te das cuenta que has encontrado un lugar que nada tiene que ver con el resto de Senegal. Y es que para entender la realidad de la Casamance harían falta muchas conversaciones con la gente local, pero con poco basta para poder apreciar las diferencias geográficas, culturales, sociales y hasta de entender la vida que se tiene por aquí. Este modo de vida se ha forjado en torno al río Casamance que, con sus innumerables brazos de agua tupidos de manglares, ha sido la principal fuente de sustento para los habitantes de esta región. El clima más benigno, la cercanía del mar y la abundancia de agua han permitido obtener una variedad alimenticia mucho más rica… y también han sido la base del potencial turístico de una de los primeros destinos del África occidental que comenzó a atraer visitantes.
Los diolas, etnia mayoritaria aquí, tienen unos rasgos finos, alargados y bastante diferentes al resto de senegaleses que habíamos conocido hasta ahora. Aunque hay algunos musulmanes, sus costumbres animistas y cristianas solo tienen comparación con los bedik y bassari, muy minoritarias frente al 80 por ciento largo de tradición musulmana. Aquí, en la Casamance, tuvo lugar una guerra civil en los años 90 en torno a un movimiento en pro de la secesión del resto de Senegal. Para algunos, los motivos aún permanecen y la resolución del conflicto ni mucho menos está zanjada. Para la mayoría, aunque no simpaticen con la Administración central y reconozcan abiertamente las diferencias con los vecinos del norte, la rebelión es agua pasada. De hecho, el movimiento independentista no supo ser popular y la mayoría de la población desaprueba la violencia, aunque bastante gente dice no sentirse senegalés al 100%… y eso es algo que, en realidad, hemos empezado a entender perfectamente.
El problema de la Casamance comenzó, como en tantos otros lugares de África, con la colonización europea. Con unas fronteras hechas a escuadra y cartabón y un reparto de territorios como si hablásemos de un pastel de manzana, sólo así se explican determinadas realidades. Por ejemplo, que en Senegal convivan diez etnias diferentes o que la etnia Peul, mayoritaria en la región de Kedougou, esté presente en cinco países distintos. ¿Cómo se hubiesen dibujado las fronteras de los Estados si la historia hubiese seguido su curso normal? Eso es algo que no sabemos, pero es bastante probable que una mayoría peul formase un solo país o que los diolas, muy diferentes al resto de senegaleses y con un territorio aislado de forma natural, hubiesen hecho lo mismo. Al hilo de la realidad existente en la Casamance, un habitante aquí te dirá que se parece a un senegalés de Dakar o del norte, lo mismo que un portugués a un alemán. En cierta medida, lo bonito del asunto es que puedan convivir en armonía dentro de unas mismas fronteras, pero la cuestión no sólo se reduce a eso.
 
A la diferencia de caracteres, hay que unir ese otro factor clave que ha ayudado al devenir de los acontecimientos aquí: el aislamiento. La Casamance está delimitada al norte por Gambia, un país anglófono víctima de las disputas coloniales, que queda en medio de Senegal, y al sur por Guinea Bissau, país de habla portuguesa. A eso hay que añadir una teoría que circula por aquí, la de una especie de complot de la capital, que ve en la Casamance el granero del resto del país y que no devuelve los beneficios que aquí se producen. Las comunicaciones no son buenas, ya que hay un solo barco que une Dakar con Zinguinchor, la capital de la baja Casamance. Por tierra hay que atravesar Gambia y los controles de aduana, a lo que hay que añadir la interminable espera del trasbordador del río Gambia, que desalienta a muchos empresarios hartos de los gastos extra en logística. Por tanto, apenas hay presencia de empresas, el dinero no fluye y el turismo se presenta como una de las pocas alternativas de mejora económica.

 
 
Información obtenida de AQUÍ